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«El apellido Molina quita alguna espina en el camino de rosas, pero pone algún cardo»
Olivia Molina Rival de su madre en escena, admiradora incondicional en la vida real, ha hecho un paréntesis en la grabación de una serie para incorporarse a la función de ‘‘El graduado’’ en el Arriaga.
SI LA APARIENCIA DE Ángela Molina es frágil, la de Olivia, su hija, es todo lo contrario, es rotunda. Aún así, el parecido entre ambas es espectacular. Se enfrentan en escena que no en la vida real. La joven señala que en su casa ha habido mucha libertad, una madre que viajaba mucho, pero que cuando estaba con ella y sus hermanos se hacía notar. Llevar el apellido Molina tiene muchas ventajas, pero también algún que otro inconveniente.
Dice tu madre que no podías ser otra cosa que actriz.
Tengo la incertidumbre de mi edad, tengo 24 años y estoy a fondo en lo que hago, pero quién sabe la vida da muchas vueltas.
¿Ambiciosa?
No, a mí no me gusta cerrarme puertas y me gusta estar al cien por cien en lo que hago. Pero también me gustaría estudiar otras cosas.
Te pareces mucho a tu madre.
Sí, pero le saco centímetros por todos lados. Nos parecemos, pero tenemos un punto muy distinto también. Me siento muy Molina, estoy muy identificada con esa parte de la familia, somos muy temperamentales y pasionales. Pero también tengo un lado muy francés.
¿En qué te diferencias con Ángela?
Yo me lo tomo todo muy a pecho y ella relativiza más, quizá la diferencia está en la edad.
¿No te aconsejó sobre el mundo en el que te ibas a meter?
No me quiso quitar nunca la idea, ella es muy respetuosa. Me deja muy libre para tomar decisiones, pero también para asumir las consecuencias. Me suele decir: ‘‘Cariño, no es un camino de rosas y no te lo van a poner fácil’’.
¿Ser Molina quita alguna espina a ese camino de rosas?
Quita alguna espina y pone algunos cardos, la verdad.
Hablemos de la espinas suavizadas.
Me siento acompañada, bien aconsejada.
Hablemos de los cardos.
Cuesta que te vean a ti, cuando dicen en un casting van y dicen: ‘‘Que pase la hija de Ángela’’. Eso duele, ¿sabes? A veces no es justo, para nada.
¿Es difícil ser madre hija en la vida real, madre e hija en la ficción?
Sí, para mi seguro que más que para mi madre. El tema de obra es bastante tormentoso; hay celos, competencia, pelea por hombres...
Imagínalo en la vida real.
Imposible, eso está muy alejado de nuestra vida. Es interesante investigar eso, pero sabiendo bien la distancia que hay.
¿Pides consejo?
¿A mi madre? No necesito, sólo con mirarla sé lo que está pensando. Además, sólo con mirar su carrera y ver cómo enfoca la profesión es suficiente. Esa referencia es suficiente consejo.
Tu madre, Ana Belén y Victoria Abril están consideradas las actrices mejor pagadas.
No tengo ni idea. Yo para nada, me he estado el verano poniendo copas en Ibiza. Así que ya ves.
¿Eres independiente o sigues viviendo en la casa materna?
Desde los veinte añitos estoy fuera de casa.
Algo raro en tu generación, dicen que no os vais de casa de los padres ni con agua hirviendo.
Mi círculo de amigas también quieren ser independientes. Pero está difícil la cosa para los jóvenes. Hay mucho paro y hay que trabajar mucho.
¿Recuerdas el día en el que tomaste la decisión de ser actriz?
Lo vas madurando pensando, pero es la vida quien te pone en esa situación, quien te abre puertas y al final te obliga a tomar una decisión.
Y te enfrentas a que en tu currículum sólo cuente el apellido.
Antes te comentaba lo de que digan eso de la hija de Ángela, hay un punto en el que duele. Sí soy la hija, estoy orgullosa de mi madre, pero sin renunciar a eso, que es imposible, yo soy persona.
Sois un auténtico clan, una familia extensísima. ¿Marca?
Claro. Además es raro y es maravilloso. Mis hermanos son mi pilar más fuerte.
Tu hermana pequeña es veintidós años más joven.
María es una gozada. Vamos por la calle y todos me dicen qué hija más guapa tengo. Estoy encantada. Es una relación muy bonita.
¿Qué te pareció cuando tú madre te dice que está embarazada a una edad que casi nadie aconseja?
Ella tiene una relación consigo misma muy honda. Ella sabía que todo iba a salir bien. Sabía que todo estaba bien y que iba a ser niña. Tenía que cerrarse el ciclo, yo era chica, era la mayor, y María, la pequeña.
¿Y usted anda ‘a tortas con la vida’?
Ja, ja, ja... No, para nada. Ese es el título de la serie que se estrena el jueves en Antena 3. Pero no soy la protagonista. Soy la hermana de la protagonista e intento buscar mi lugar en la vida.
¿En la vida real lo ha encontrado?
Eso nunca se sabe, soy joven y pueden pasar muchas cosas. ¿dónde estará mi lugar?
¿Eres positiva?
Sí, nunca puedes mirar en negativo, sería triste.
Hablemos de tu abuelo, Antonio Molina.
Era un ser adorable, era muy cariñoso, muy tierno. Yo tenía doce años cuando murió y tuve ocasión de estar muy cerca de él. Era muy amoroso con todos nosotros.
¿Se siente privilegiada por pertenecer a la familia Molina?
Me siento privilegiada por pertenecer a mi familia, al margen de lo que signifique el apellido, que, por otra parte, también es motivo de orgullo.
Pero tu vida también ha sido diferente.
Sí, en mi casa mi madre estaba mucho tiempo fuera por su trabajo. Pero cuando volvía llegaba con muchas ganas de estar con nosotros, de estar a tope.
¿No solías echar de menos que te esperara con la merienda preparada a la salida del colegio?
No, la verdad es que no.
Frases y opiniones
Su abuelo«Era un ser adorable, muy tierno con todos nosotros»
Su madre«Con sólo mirarla, sé lo que piensa, es suficiente consejo»Su familia«Mis hermanos son un pilar muy importante para mí»
Rosana Lakunza. Bilbao
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