EL PERIÓDICO

"Cuantas más herramientas tienes, más libre te sientes en escena"
Un enemigo del pueblo, donde actúa junto a un amplio y destacado reparto, se representará hasta el domingo.

--¿Cuándo descubrió su vocación?
No sé. Fue algo natural. El hecho de haber nacido en una familia donde todos se dedican al arte te marca. En casa hay de todo: muchos músicos, también fotógrafos, como mi padre, y actrices, como mi madre. Todos tenemos mucha sensibilidad, mis hermanos también.

--¿Cómo se inició en el mundo del espectáculo?
Empecé a estudiar magisterio pero tenía ofertas de trabajo y lo dejé para ser actriz. Fue algo visceral. A los 18 años rodé Jara, mi primer filme.

--¿Aprendió trabajando?
La vida me ha marcado el camino a seguir. Empecé sin ninguna preparación pero me di cuenta de que necesitaba estudiar con seriedad. Actuar no es un juego de niños. Cuantas más herramientas tienes, más libre te sientes en escena.

--¿Cuanto duraron sus clases?
Estudié tres años. El cuarto año debía hacer un montaje de fin de curso. En su lugar, interpreté El graduado con mi madre en el Teatro Coliseum de Madrid. Después de ese montaje me sentí más segura. Nos aportó mucho a las dos.

--En Un enemigo del pueblo interpreta a una profesora que propone fundar una escuela donde solo se enseñe la verdad. ¿Funcionaría?
Decir la verdad requiere mucho valor. Como dice el doctor Stockmann en la obra: "El hombre más libre es el que está más solo". ¿Hasta qué punto estás dispuesto a mantener la verdad? ¿Hasta dónde estás dispuesto a perder? ¿Hasta dónde es cuestión de ética o de vanidad? Defender la verdad requiere un gran valor, de lo contrario todo se cae. Pero, si lo ves claro, puedes con todo.

--Su personaje se enfrenta a un periodista poco ético. ¿Le suena?
No soporto los programas basura, que escarben en la vida de otros con la de cosas importantes que pasan.

--En internet lo primero que sale al poner su nombre es un toples.
Debería tener página web. Lo siento. Pero esas fotos son cosas con las que no contaba. Me pillaron en la playa. Sin comerlo ni beberlo, te ve todo el mundo y no puedes evitarlo.

--Todavía le hiere.
Asusta sentir esa falta de respeto a tu intimidad. Es muy desagradable. Fueron fotos robadas que hicieron en la isla donde nací. Cuando veo esas fotos pienso que en algo habré fallado. Pero lo asumo porque nada puedo hacer ya.

--¿Qué proyectos tiene en cartera?
En verano rodé en Argentina Yo soy sola, una película de una directora joven, Tatiana Mereñuk, que se estrenará antes de Navidades. Es una la historia de cuatro mujeres. Cada una representa un tipo de soledad femenina, una soledad vital.

--¿Teatro, cine o televisión?
Hacer teatro es un privilegio, sobre todo con el Centro Dramático Nacional, donde espero seguir.

--¿Qué autor le fascina?
Los clásicos. Si he de decir un nombre, me quedo con Shakespeare o Lorca. Me encantaría profundizar en La casa de Bernarda Alba y Yerma.

--Adolfo Marsillach recomendó a sus hijas no ser actrices porque les exigirían más que a otras.
La curiosidad de la gente es inevitable, nos miran con lupa y nos comparan con nuestros padres. Es duro pero se puede superar. Estoy orgullosa de mi madre, no se entromete en mi forma de hacer las cosas. Y yo me siento respetada como actriz y libre para equivocarme, probar y hacer cosas diferentes.


MARTA CERVERA


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